Caja de Ávila
 
 

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Un día en Caja de Ávila

HACIA EL FUTURO CON SEGURIDAD

Las nuevas directrices europeas obligan -a bancos y cajas- a implantar, en todo su parque de tarjetas, un chip que dote de la máxima seguridad a las distintas operaciones que se realicen con éstas. La firma de puño y letra da paso a la electrónica. Adelantándose a los plazos, y en otra apuesta más por la vanguardia, la actualización y la protección de los intereses de sus clientes, Caja de Ávila se ha convertido en la primera entidad financiera española en cumplir con la normativa y, hoy, es el espejo en el que los más grandes se miran reconociendo, así, un trabajo bien hecho.

-«Al final, me llevo este jersey, los zapatos que le dije y la camisa azul de cuadros. Le pago con tarjeta».
-«Muy bien. Por favor, introduzca su número PIN en el «datáfono». Correcto, aquí tiene: su tique y su tarjeta. Muchas gracias».
-«Pero, ¿no tengo que firmar?»
-«Ya no es necesario. La operación se ha realizado, con total seguridad, gracias a la nueva tecnología de estas tarjetas con chip de Caja de Ávila. ¿Ve?».
El diálogo bien podría tener lugar en uno de tantos comercios de nuestra provincia. Y, efectivamente, tal y como le comenta el dependiente al comprador, éste ya no tiene que dejar su rúbrica en el comprobante que expide el aparato. Este proceso, al que poco a poco tendremos que ir acostumbrándonos todos, es el último eslabón de una normativa internacional que comenzaba a fraguarse años atrás

Un poco de historia

La instauración del Euro como moneda única resultó un hito decisivo para la existencia del mercado de la Unión Europea. Después de aquello, ahora, le ha llegado el turno a las transacciones bancarias.

La Zona Única de Pagos en Euros (conocida bajo el acrónimo inglés SEPA) pretende ser -a instancias de la Comisión Europea y el Banco Central Europeo- el área en el que ciudadanos, empresas y otros agentes económicos, podrán hacer y recibir pagos en euros, dentro de Europa, con las mismas condiciones básicas, derechos y obligaciones, y ello, con independencia de su ubicación y de que esos pagos hayan requerido o no procesos transfronterizos. Así, una de las medidas adoptadas para la consecución de tal fin pasa por la implantación -antes del 1 de enero de 2011, cuando su uso será obligatorio- de un chip en la totalidad de las tarjetas de cajas y bancos. El denominado estándar EMV (promovido por Europay MasterCard y Visa, de ahí su nombre) es un sistema tecnológico y de seguridad que sustituirá, progresivamente, a la plataforma basada en las tarjetas de banda magnética. En la actualidad, Caja de Ávila es ya la primera entidad financiera nacional que cuenta con un chip en todo su parque de tarjetas, cerca de 100.000, desde el verano de 2008. De este modo, en un alarde de previsión, apuesta por la modernidad y el futuro, la caja abulense se ha convertido no sólo en pionera sino, además, en un referente para las del resto del país, que ahora están inmersas en esa fase de migración. Un cambio al que también se han tenido que adaptar, paulatinamente, los cajeros y los terminales de punto de venta, los llamados popularmente «datáfonos».

Importantes ventajas

Tanto las tarjetas de débito como de crédito de Caja de Ávila tienen en la actualidad la tecnología EMV incorporada, si bien, en las de crédito, la petición del PIN es, por ahora, opcional, a criterio del comercio donde se utilice.

La utilización de tarjetas dotadas de un chip reducirá el uso fraudulento de las mismas. Cuando el usuario realice un pago tendrá que teclear, en el «datáfono», las cuatro cifras que conforman su Número de Identificación Personal (PIN), descartándose ya la tradicional firma. El PIN sólo lo conoce el propietario de la tarjeta mientras que la rúbrica puede falsificarse fácilmente, por lo que se mejora la autenticación del titular. Luego la seguridad está más que patente, según le advertía el dependiente al comprador en el diálogo introductorio de este reportaje.

Por otro lado, al no requerirse un aprendizaje previo, el cliente podrá comprobar que la facilidad -unida a la rapidez en los procesos- le hará sentirse cómodo cada vez que emplee una tarjeta EMV. Al fin y al cabo, la actuación es exactamente igual que si se estuviera operando en un cajero: tan simple como marcar el PIN y esperar.

Además, el chip, un minúsculo circuito integrado dotado de los últimos avances en técnica criptográfica, convierte a estas tarjetas en medios de pago acordes con los desarrollos más novedosos del mercado.

Calidad de servicio, vanguardia, tranquilidad, innovación pero, sobre todo, seguridad, para los clientes de Caja de Ávila que, hasta la fecha, tienen serios argumentos para erigirse como los más protegidos del país.

Texto: Eduardo Mayorga

 
 
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