Caja de Ávila
 
 

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Entrevista

CARLOS SASTRE, LA HUMILDAD VISTE DE AMARILLO

Cuenta la mitología griega que en los Campos Elíseos habitan las sombras de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos. El pasado julio, un ciclista con mucho de virtuoso y bastante de guerrero, pisó lo más alto del podio situado en la mítica avenida de París. Carlos Sastre, el último vencedor del Tour de Francia, hace balance de lo que significó 2008 y nos comenta sus objetivos para la nueva temporada en su casa de El Barraco.

2008, año mágico para el ciclista abulense

¿Cuánto ha cambiado la vida de Carlos Sastre después del inolvidable año 2008?
En los últimos meses, mucho. La victoria en el Tour la he notado en España, pero sobre todo a nivel internacional ha sido bastante más grande de lo que podía imaginar. Mi vida personal ha seguido siendo prácticamente la misma. Mis hijos sí han crecido un poquito más, pero el resto se mantiene intacto. A nivel profesional y a nivel deportivo, con la cantidad de eventos... están siendo unos meses realmente intensos.

¿Cómo se ha organizado para entrenar, competir y, a la vez, poder estar en todos los lugares donde se le requería?
No es nada sencillo salir a entrenar por la mañana durante cuatro ocinco horas y prácticamente sin descansar y sin apenas tiempo para comer, atender a los medios de comunicación o salir de viaje para estar presente en algún acto solidario, o en algún evento. Lo he tomado con tranquilidad, pensando que cada acto era una experiencia nueva y positiva, sobre todo para enriquecerme personalmente. La verdad es que lo he llevado bastante bien y he procurado atender a todo el mundo lo mejor que he podido. He tenido muchas experiencias que han sido muy positivas y agradables.

En estos meses, ha conocido a políticos, artistas, personalidades del deporte... ¿le ha impresionado alguno de manera especial?
Quizás, Fernando Alonso. Ha sido con el último que he estado. Había coincidido con él, en el partido contra la malaria de Iker y Nadal, pero ahora hemos pasado más tiempo juntos en Portugal. Como a él le gusta bastante el ciclismo y lo practica, es un seguidor nato de las pruebas ciclistas, charlamos con tranquilidad y pasamos unas horas muy agradables. Con él, con Raúl y con Juan Carlos Ferrero me ha sucedido que al estar acostumbrado a verlos por televisión, te da la impresión de que tienen un carácter serio, pero es todo lo contrario.

Excepcional 2008 para el deporte español. Entre Contador y usted ganaron las tres grandes vueltas; la Selección Española de Fútbol, la Eurocopa; los éxitos de Nadal, Gasol y Alonso, y un aceptable bagaje en la olimpiadas de Pekín...
Se está dando una circunstancia que antes no sucedía. Hemos llegado tres generaciones distintas, a la vez, al máximo nivel deportivo y esto está propiciando que lleguen éxitos de todo tipo.

Una de sus facetas es la colaboración con distintas asociaciones de carácter social... ¿Por qué esta inquietud?
Parece que lo he mamado un poquito también en casa, ¿no? Mi padre lleva toda la vida ayudando a los chavales con la escuela de ciclismo y yo creo que lo más importante es echar una mano a las personas que lo necesitan. Un niño que está en la cama enfermo necesita ayuda, una persona mayor que se medica o que depende de un aparato para vivir, necesita ayuda; un chaval que quiere estudiar y no puede acceder a una educación, necesita ayuda. Aprovecho la circunstancia de que, ahora mismo, sé que mi imagen abre algunas puertas, no todas las que yo desearía, pero sí algunas y esto permite a las personas expresar sus necesidades.

¿Soñaba Carlos Sastre, de niño, con ganar el Tour?
Cualquier niño sueña con ganar el Tour, sobre todo si monta en bicicleta, porque si no es difícil...(risas). Es algo que siempre tuve marcado. Que puedas conseguirlo, o no, es diferente. Es algo que vas viendo poco a poco, con la experiencia, con los años, con las oportunidades que tienes delante de ti... Yo sabía que, en 2008, tenía una oportunidad muy importante. Que lo pudiera ganar o no, forma parte de otra historia que no conoces hasta que no te encuentras en la situación, pero sabía que tenía una oportunidad muy buena y traté de prepararme en la dirección que quería, hacer las cosas como me gustan y llegar a la carrera, tanto física como mentalmente mejor que nunca. Creo que lo conseguí.

¿Cómo lleva el estar alejado tanto tiempo de su familia?
Es duro para las dos partes. Los niños quieren jugar con su padre, ven como el resto de padres van a buscar a sus compañeros al colegio y, sobre todo, cuando se van a acostar me echan de menos. Mi mujer, supongo, también me echa en falta, por lo menos es lo que dice ella y yo la creo. Es duro, pero tenemos claro que la bicicleta es la manera que tengo de ganarme la vida. Antes de marcharme a algún lugar se hace especialmente difícil y también justo antes de volver. Pero lo llevamos más o menos bien.

En anteriores Tour ha terminado, casi siempre, entre los diez primeros. ¿En qué momento se da cuenta de que lo podía ganar?
Desde que corrí mi primer Tour de Francia había algo que me marcaba que esa carrera era especial, que era la carrera en la que podía brillar. No sabía cuánto podía tardar en ganarla, o si algún día la ganaría, pero sabía que tenía una oportunidad de hacer algo grande. Esa intuición al final se hizo realidad.

¿Qué instantes del Tour 2008 se le han quedado grabados?
Podría escribir un libro sobre ellos. He disfrutado de muchos momentos: de la gente, del público, de lo que esa carrera significa en general. Son muchos instantes: la salida, cuando hubo puntos de vista diferentes..., pero sobre todo, me quedo con la etapa de Alpe D'Huez, en aquel momento pude hacer realmente lo que quería; y también con la contrarreloj que hice para rematar el Tour. Esos dos momentos, los últimos kilómetros de esas dos etapas, fueron especiales. En Alpe D'Huez, el último kilómetro y medio, y en la «crono» los últimos cinco kilómetros, cuando sabía que tenía la carrera ganada. Di pedales, pero de una manera más relajada.

Un hecho que marcó 2008: la ruptura con el CSC de Dinamarca y con su director deportivo en los últimos años, Bjarne Riis.
Tampoco lo tomo como algo negativo. Todo lo contrario; porque esa situación incómoda me ha hecho ver las cosas de una manera diferente y ayudado a concentrarme en momentos complicados. Ha sido una experiencia personal difícil. Es cierto, no ha sido la mejor ruptura o por lo menos no la que yo soñaba pero, a veces, las personas tenemos diferentes puntos de vista. No tengo ahora mismo ninguna relación con él pero sí con mucha gente del equipo, que al final es lo que más vale y lo que a mí más me importa. Son siete años en los que hemos pasado de todo, por tanto yo creo que esa amistad no se ha perdido. Con respecto a mi ex-jefe, a lo mejor algún día, con más tranquilidad valora las cosas y hay un acercamiento. Sería lo más bonito para todos, pero ya veremos qué sucede.

¿Qué tal los primeros meses con tu nuevo equipo, el Cervélo?
Una nueva experiencia en todos los sentidos. La verdad es que es un equipo que nació con un carácter más humilde del que ahora tiene. Era un conjunto ciclista con gente joven, casi todos venían del campo amateur y algunos con uno o dos años como profesionales, pero cuando decidieron ficharme todo cambió. No puedo embarcarme en un proyecto sin gente que me aporte lo que necesito para afrontar con garantías carreras como el Giro, el Tour o la Vuelta. Quedan cosas por hacer pero la concentración en Portugal fue muy positiva, el equipo tiene las bases hechas, sólo queda funcionar en competición y luchar por los triunfos.

Después del Tour, las Olimpiadas de Pekín y la medalla de oro de Samuel Sánchez. ¿Qué supuso para usted la cita olímpica?
Una experiencia inolvidable que me hubiese gustado aprovechar más. Corrimos un sábado la prueba en línea y al día siguiente volví a España para preparar la Vuelta. No me dio tiempo de ver otras competiciones, el ambiente deportivo de los pabellones, de los estadios... pero sí para conocer a mucha gente y para estar con otros deportistas, dialogar, trabar amistad.

El ciclismo de élite es un deporte en el que se viaja constantemente ¿Qué lugares le han impresionado más?
Cada uno tiene cosas espectaculares. En Pekín, pasamos siete veces, en carrera, por la Gran Muralla y fue un momento impresionante. California tiene parajes increíbles, en Europa tenemos los Alpes, los Pirineos, en Ávila, la Sierra de Gredos... vayas por donde vayas siempre encuentras lugares muy bonitos. Sobre todo, me gusta la naturaleza, me gusta la montaña.

Después de las Olimpiadas y del Tour, de los homenajes, de los actos a los acudió, participa en la Vuelta y consigue hacer podio...
Si me presento a una carrera es porque quiero hacerlo bien. Sobre todo, en las que tengo marcado un objetivo. Si no, prefiero no estar. Para mí, la Vuelta siempre ha sido importante. Cuando la he disputado traté de estar con los mejores. En 2008, después de ganar el Tour, parecía que el triunfo podía calmar mi espíritu competitivo, pero quería ratificar que lo de Francia no había sido casualidad. Vine a la Vuelta a luchar. Encontré a dos corredores más fuertes que me impidieron conseguir la victoria. La Vuelta no la he ganado pero me ha aportado cosas muy importantes de cara al futuro.

¿Qué objetivos se marca para este año?
Si no tienes objetivos, lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa. Para 2009 lo que más ilusión me hace es conseguir algo grande en el Giro. He logrado podios en la Vuelta, en el Tour.. pero no en el Giro. Es una carrera en la que se ha fijado el equipo este año. Tengo algo pendiente con esta prueba y quiero llegar en las mejores condiciones. Después del Giro será el momento de disfrutar, más que nunca del Tour de Francia, el llevar el dorsal número uno va a ser una experiencia exclusiva. Después, hay otro objetivo que me anima muchísimo y es poder disputar el Mundial de Suiza.

El Giro contará este año con bastantes etapas de montaña. Parece trazado muy favorable para Carlos Sastre.
Las «tres grandes» tienen este año montaña para dar y tomar. Las del Giro son más espectaculares que las de la Vuelta e incluso que las del Tour. No va a ser fácil para nadie que no sea escalador.

En el Tour 2009 se le va a exigir más que nunca.
La presión que quiera meter la gente o enviarme desde fuera tendré siempre la opción de cogerla o no. He aprendido con los años a admitir sólo aquella responsabilidad que puedo soportar. Lo que digan o dejen de decir, me da igual. Lo que quiero es llegar en buenas condiciones. Ya me marcaban mucho los rivales en años anteriores y en las próximas ediciones me seguirán marcando. La presión no es algo que me preocupe, ni que me quite el sueño.

El retorno de Armstrong ha revolucionado el mundo del ciclismo. ¿Cree que va en serio o sólo es una cuestión mediática?
Es su decisión y la respeto pero sinceramente me da igual que venga o no al Tour. Yo sé cual es mi trabajo, cuáles mis intereses y los de mi equipo. Si es mediático el anuncio o no, no lo sé. Pero en invierno no se habla nunca de ciclismo y gracias a esta noticia, sí. Sólo por eso ya es positiva. Que Armstrong pueda conseguir triunfos o no, ya veremos. Me parece difícil, pero no me preocupa

Texto: Alex García

 
 
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